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martes, 8 de mayo de 2012

Bloomsday

A lo mejor no fuese 16 de junio, y más que por una lotería, fue otro hecho que motivó a Cans a hacerlo.

Por la mañana se despertó empapado en sudor y asustado, volvió a tener el sueño de su infancia. Si bien no es un gran creyente de algunas cosas, mantiene ciertos temores a muchas otras. Tener la misma pesadilla que a los ocho, ciertamente lo desconcertó. 

¿Cómo pudo soñar esto? y lo peor de todo, con esa precisión exacta, diferenciándose únicamente por los contextos espaciales de sus dos etapas. No era una ventana clavada con tablas de madera, sino una cortina de madera la que ahora  al despertar no le permitía salir de su apartamento. La habitación era roja en las dos escenas, y al salir se encontraba con dos soles, en un desierto que parecía inacabado y aún siendo alumbrado por estos astros, era oscuro. El versículo 3 y 5 del capítulo 1 del Génesis parecían ahora tener sentido. Sentido más no respuesta.

Lo decidió, leería Ulises en 24 horas.
Dadas las circunstancias Cans decidió leer "El retrato del artista adolescente" como prólogo. Es al fin y al cabo, un justo merecimiento.
Pero no solo ello le bastaría evidentemente para lograr su cometido. Su elitismo aparte de todo, es interdependiente de su gastronomía, y en condiciones así de particulares, no podría honrarla de justa manera. El elitismo pues, tiene su derecho de hacer su uso del etilismo. La decisión a tomar no podría ser muy complicada, una dotación de negras irlandesas bastaría.

Empezó a las nueve de la noche con "El artista...", previendo 3 horas para terminarlo y empezar en punto de las cero horas Ulises.
La escena del perro le causaba un pánico demasiado profundo, su dotación etílica se vio disminuida casi a la mitad al llegar a esta parte. 
¿Cual es la manera de destruir el honor de su adversario? Ridiculícelo en la primera página de su más grande obra.
El onirismo y el onanismo convergen al pasar la medianoche, si existe alguna diferencia entre ellos, es prácticamente imperceptible. ¿Que pasa si el segundo es uno acuático?
Instantes más tarde se encontraba explicando a un grupo de eruditos una extraña tesis sobre Shakespeare, tesis que ciertamente creía, pero por algún extraño temor confesó a sus interlocutores, no compartía.
 Estaba en una taberna, terminando la dotación etílica junto a... junto a el mismo, pero mucho más joven. Su Yo joven lo vio con admiración y su Yo viejo, con vergüenza. No quería hablar más. Nunca sintió tanto miedo como ese que sintió al momento de percatarse que en realidad era un espejo.

Se despertó en una biblioteca del centro. El librero le preguntó cuales eran sus impresiones de haber leído Ulises en tiempo real. Francamente no lo recordaba. Le pidió que le pagará el libro que tenía en las manos, 7 euros es mucho quizá pensó en un primer momento, pero no es fácil encontrar "La genealogía de la moral" en español en el centro de Burdeos, al fin y al cabo. 

sábado, 29 de octubre de 2011

Cabalgando por el infierno

"A veces (éstas son mis pesadillas más terribles) me veo reflejado en un espejo, pero me veo reflejado con una máscara. Tengo miedo de arrancar la máscara porque tengo miedo de ver mi verdadero rostro"
Jorge Luis Borges

Füssli - The nightmare

Leotaldo Dutchens, era un intelectual como cualquier otro (de los pocos que ahora existen) con una erudición literaria comúnmente envidiada por profesores de literatura y pseudo-intelectuales engaña-damas cualquiera. 
Profesor de esperanto por vocación y editor de una revista sensacionalista por supervivencia, poco de su vida profesional, sin embargo era de envidiar, si no mas bien, de ridiculizar.

Por todos era bien sabido que Leotaldo dormía poco, debido a su gran afición por los libros, eso lo supo cierta vez su mas fiel discípulo Cans Hastorp, cuando encontró en su apartamento dos ediciones del Diccionario Jázaro (versión masculina y femenina), subrayados hasta las variantes mas insignificantes de encabezados y cuadros sinópticos enumerados por orden de religión, autor, época, etc. Era pues, bien entendido, un religioso de las letras.

Aunque para muchos, el mayor de los infiernos puede ser la cabeza de la mayoría de los hombres (o lo que no hay dentro de ellas), para Leotaldo mas que cuestiones románticas sobre el saber o el ignorar, su existencialismo derivable en la lectura venía dado mas bien por una cuestión Nodierica, habiendo este encontrado su Smarra, detrás ya fuera, de la puerta de marfil o de la de cuerno.

De esto, únicamente se entero una antigua novia quién vivió con él. Al conocer esa cara asustadiza de Dutchens, escudándose tras libros, evadiendo al reino de Morfeo, tan hostil para él; comprendió que aquello, que muchas veces visualizamos como la complejidad en las personas, viene dado, mas bien por cuestiones simples o causales (inclusive mecánicas), que por encumbraciones conceptuales o intelectuales.

¿Qué demonios visitaban a Dutchens en sus pesadillas?

Esto fue algo que esta chica inquirió mas de una vez a Dutchens, a lo cual, este siempre esquivó. 
¿Que puede llenar de pavor a un hombre que ni la propia humanidad concibe infundir temor alguno? ¿Que se puede presentar en un mundo que se pinta de infierno, diferente, de aquello que en el infierno terrenal mismo se vive?
Amarse a uno mismo es el inicio de un hermoso romance que dura toda la vida solía decir cierto escritor irlandés del siglo XIX, pero... ¿y si no se gusta o concibe amar aquello que se encuentra ser?

domingo, 16 de octubre de 2011

De como Cans Hastorp fue rechazado para enlistar su nombre como revolucionario.

-Muy buen día señorita, vengo por lo del anuncio.
-Nombre.
-Hastorp, Cans.
-Profesión.
-Estudiante de ingeniería.
-¿Perdón?
-Estudiante de ingeniería.
- Mmm... ¿esta seguro que esta en el lugar indicado?
-Si, quiero enlistar mi nombre como revolucionario.
-Mire joven, le seré sincera... desde que lo vi llegar con su pelito corto ya se me hacía que quizá usted no estaba en el lugar correcto... pero bueno, le daré el beneficio de la duda. Aficiones.
-Literatura.
-Muy bien... Escritores preferidos.
-Joyce, Faulkner, Hesse...
- Ninguno en la lista... ¿no tendrá algún escritor francés, uruguayo, colombiano o de alguna zona de la región andina en sus preferencias?
-No.
-... Voy a tener que hacerle un par de preguntas imperativas para continuar, si no desecho su expediente, ¿de acuerdo?
-De acuerdo.
-¿Sabe tocar guitarra?
-¿Como?
-Si joven, es imprescindible para esta empresa, ante un interlocutor exigente e inconformista, un par de acordes salvan a cualquiera. Por su inquietud supondré que no.
-En efecto.
-¿De que personaje vestiría con orgullo una camiseta?
-Nikola Tesla.
-Lo siento joven, esa es básica y muy fácil de acertar. Usted esta demasiado fuera de la línea conceptual, y si me deja agregar, intelectual, de lo que es un revolucionario en estos días. 

martes, 30 de agosto de 2011

Vámonos a vivir al este del Éden

"Je est un autre... et lui est un connard" (Yo es un otro... y él es un cabrón).

El próximo diálogo entre Cans Hastorp y Virgilio Corneta, podríamos imaginarlo desde un lugar tan cosmopolita como un bello hotel de Provence o La petite Paris hasta un lugar tan vulgar como un conversatorio sostenido vía un celular; con la única diferencia, que tiene como único fin, aquello que plasmaba Nietzsche al inició de uno de sus libros, adueñarse del pasado mañana, y del día siguiente. Con la vaga idea de apelar a un recurrente juego de la infancia, la imagen seleccionada bien podría recordarnos alguna edición de la librería de bolsillo de Boris Vian, y sin quizá (solamente quizá), buscarlo.

-En una carta que Rimbaud escribió, invento esa idea, en la que intentaba plasmar la completa despersonalización del individuo. El individuo en sociedad es distinto al que en realidad es, y como bien decía Wilde la vida consiste en fingir. Explicó Cans.
-Yo a veces... creo que sos culero, francamente. Sentenció Virgilio.
-Es que con vos no se puede hablar pendejo, de verdad que no. Concluyó Cans, que se vio obligado a omitir un otro argumento que incluía a Eugenio Onegin.
-No pendejo, no es eso, es que vos sabes que ando un poco inquieto por aquellito, me interesaría saber mas que opinas de ello. Interrogó Virgilio.
-Vos sabes que opino, por lo demás, consejos no creo que podría tan siquiera pensar el darte.
-¿Por?-
-Vos sabes bien, porque no me vas a escuchar, los consejos y eso estoy seguro que siempre lo tuviste bien presente, solo nos han servido para pasarlos.
-No maje, no es eso, es que...
-Es que nada, no me querrás tratar de pendejo.
-Transgredir...
-Imagino sabrás bien que es quizá la decisión mas importante que hasta este día hayas tomado.
-Claro.
-La vida no es sencilla, la vida no es fácil... y quizá la complicamos mas de la cuenta, incluso aquellos que nos jactamos de nuestra simpleza. Imagino sabes que no nos vamos a volver a ver en un largo tiempo, y no solo a mi, si no a muchos otros mas.
-Ni me lo recordés.
-Aunque no me lo creas... y quizá ni yo mismo lo haga, pero entiendo lo que haces. Siempre te vi como una maleta en la estación del tren. La maleta verá a muchos partir, enamorará a las flores que crecen débilmente en las vías, incluso verá a algunos lanzarse a los rieles, pero en algún momento abordará el tren. Además, para que voy a juzgarte yo, si todos los demás van a hacerlo y de mi no creo que sea eso lo que esperes.
-Lo que espero, es poder decirte algo cuando te vuelva a ver.
-¿El que?.
-Que la vida me ha tratado bien, y que me acostumbré a vivir al este del Edén.
-Yo es un otro dijo Rimbaud, y vos sos un cabrón... seguro que me lo vas a decir. Finalizó Cans.

PD. Te deseo lo mejor, espero siempre seas consciente que tenes un hermano por ahí.... y que mis hijos se van a coger a tus hijas.


sábado, 21 de mayo de 2011

Espacio en renta

-Me han informado que el señor Jean Arthur Rimbaud ha dejado su habitación, ¿aún está disponible?- pregunto Cans, un poco cansado por el viaje, y por esas ideas que iba cargando en su mochila que parecía se hacían más pesadas con el paso de los chinos.

-En efecto- respondió la rubia recepcionista - ¿cómo hará efectivo su pago? infamias, sátiras a gobernadores, libreta de quebrantamiento de leyes establecidas, poemas malditos, odas al jefe, somos muy abiertos en cuanto a las maneras de pago- concluyó, adornando el fin de su infomercial con una sonrisa.

Cans, rápidamente pequeños papelitos de sus bolsillos saco, tan pequeños que podrían fácilmente ser tomados por post its.

La señorita empezó a ojearlos, y cambiando un poco la expresión de su cara le dijo:
- No sé cuáles eran sus planes de estadía, pero me temo informarle, que con todo esto y complementado con alguno que otro pecado de juventud, le alcanzará  únicamente para una noche- y luego de acomodar su pin que la leyenda "Monroe" tenía inscrita, añadió - y la sala de baño es compartida-.

En hacer el papeleo para la habitación estaba la señorita Monroe, cuando un hombre de unos diremos 40 años, de presencia muy fuerte, atrajo la mirada de Cans.

-¿Quién es ese señor de buen vestir que esta por allá?- inquirió Cans

-Es Leotaldo Dutchens- dijo la señorita - es un huésped de honor, un hombre sumamente cultivado, tiene más buen gusto para vestir que Nick Cave, es tan inteligente que hasta enseño física al hijo del jefe con su corbata y ya piensa en cotizar sus conversaciones en la bolsa-
Cans quién en su infancia fue un niño que al entrar a una piscina a sus riñones ,recordando a los Beatles, dejaba ser y lo poco que conocía de idiomas lo sabía por los álbumes Panini, no podía menos que expresar su admiración ante tal presencia distinguida.
-Tal vez si usted vuelve a nacer, podría ser como él, ahora si me disculpa mi apuro ¿podríamos ir a que le muestre su habitación?, pues tengo una cita con un traficante de alcohol- finalizó.

La chica llevo a Cans y mostró la habitación, quién se vio muy contento, sobre todo a sabiendas que al menos por sus pecadillos de adolescencia, podría disfrutar de una noche dónde Jean Arthur la paz pregonada por Dostoievski había alcanzado.

La habitación no era muy diferente a cualquiera de un hotel latino en Ginebra, espacio para una cama, un pequeño escritorio, dos toallas y un jabón, los cuales decidió utilizar antes de salir a conocer el cottage.

Al salir de su habitación, Cans imaginaba mil  nombres sobre quienes conocería, la puerta de al lado por ejemplo “Carlyle” decía, ¿habrá sido aquel escocés que cuestiono los designios del concejo británico de la papa?

En un mural colgado en el pasillo, informaban de una conferencia de un escritor colombiano sobre la inferioridad confesa y constatable de los “políticos”, nombre con que llamaban a los conserjes del complejo según supo luego, al acercarse a leerla un señor alemán de bigote pronunciado se aproximo y dijo -Yo que usted no me la perdería jovencito, dicen que es mi emulación latina- . Cans anotó en su agenda dicho evento y prometió asistir.

Los jardines del cottage eran estética y geométricamente perfectos, sin nada que envidiar a Versalles y emulando alguna residencia del centro de la Inglaterra de la era Victoriana.
Un partido de criquet al centro del jardín, arpas sonando, mucho alcohol ya fueren cocteles, vino o cerveza, según la naturaleza de cada residente, podían verse y mujeres, más bellas que aquellas que acompañaban a los rockeros en los años noventa.
Al seguir caminando, un enorme perro vio venir, a lo mejor era un leonberger, quién se lanzó contra él para jugar y lo hizo caer.

Cans se despertó y cayó en la cuenta que había sido un sueño, alguien alguna vez dijo que es a lo mejor en los sueños que en los peores círculos del infierno caemos, a lo mejor también se aplica a la inversa pensó para sí.

sábado, 21 de agosto de 2010

De lo que se habla en un café

En algún café parisino o a la orilla de alguna piscina en Marrakech, no lo recuerdo la verdad, os voy a contar una pequeña historia mis fieles lectores(perdonadme que escriba como un español de hace dos siglos, pero algunas veces suelen venir a mi arranques esporádicos de una persona que osa de parecer medianamente interesante),se encontraba nuestro gran anti-héroe de película Cans Hastorp conversando con su inseparable amigo Virgilio Corneta, sobre cosas trascendalmente o intrascendalemente interesantes y cotidianas.

- ¿Y te la cogiste pendejo?-
-Si maje, y en la primera noche-
Os diré que Cans Hastorp suele ser una persona muy educada, jamás dice obscenidades, pero cuando particularmente se encuentra con Virgilio, da rienda suelta a su extensa lista de soecidades.
-Ahuevo, te voy a creer... pero si sos feo cabrón, jamás voy a entender que te ve una mujer- sentenció Virgilio
-Feas tus nalgas pendejo-
-Que pedera se puso Fingal maje, yo creo que es la primera vez que se motea-
-si, de seguro que si, y para mas joder que le ponemos el anillo del capitán Beto jaja-...
-Mira, y vamos a ver a Bunbury ó ¿no te da permiso tu mujer?- reclamo Cans
-¿Mujer? ¿cual mujer pendejo?-
-¿cual?, la que te tiene del culo maje-
-Mira, esta es la lista de puteadas en alemán que me enseñaron-
- Jaja... está bien-
-jua jua, reíte como hombre culero-
-Y vos contesta como hombre pendejo, ¿vamos a ir o no al concierto?-
-La otra semana te digo maje, es que me tienen bien del culo-
-¿La mujer?-
-¿¿La mujer??... pendejo, del trabajo-
-Mira, y hablando de otras mierdas, ¿te gusto el sueño stereo o no?-
-no sé men, es que vos sabes que en lo tranqui yo paso-
-jaja, como pasas por allá abajo-
-pendejo, vos que te de verga queres vea-
-No, eso es lo que vos ansias-
-Cerote, ¿alguna vez has notado que las cosas que intrínsicamente nos decimos nosotros son las mierdas que les prometemos y perjuramos a todos los culos?-
-Ahuevo, pero no te pongas de culero, mejor le vamos dando ya que es medio tarde-
-¿si no que? ¿te regañan?-
-ahuevo, me regañan desde 7000 km de distancia pendejo- dijo Cans, mientras se levantaba.

Amor, s. Insania temporaria curable mediante el matrimonio, o alejando al paciente de las influencias bajo las cuales ha contraído el mal. Esta enfermedad, como las caries y muchas otras, sólo se expande entre las razas civilizadas que viven en condiciones artificiales; las naciones bárbaras, que respiran el aire puro y comen alimentos sencillos, son inmunes a su devastación. A veces es fatal, aunque más frecuentemente para el médico que para el enfermo.

domingo, 25 de abril de 2010

Te acordás...



Anécdota, s. Relato generalmente falso. La veracidad de las anécdotas que siguen, sin embargo, no ha sido exitosamente objetada.
Diccionario del Diablo, Ambrose Bierce


Siendo niños, siendo ingenuos, siendo inocentes... ¿te acordás cuando lo fuimos?

Te acordás de cada vez que armábamos los guiones de complejidad y creatividad exponencialmente superior a cualquier mega-producción Hollywoodense para nuestras tardes con los GI joe's, Spawns y los Marvel; incluidas circunstancias hilarantes como alguna cogida esporádica de April O'neil o injerencias decisivas en alguna guerra por un tractorcito amarillo bajo el código "Tonka T-6".

Te acordás cuantas susceptibilidades no llegamos a tocar por suplir nuestra necesidad a la risa, al fin y al cabo, todo niño es cruel, para que lamentarse o arrepentirse.

Te acordás de los encuentros del tercer tipo que sostuvimos con las pornos, sin volumen a media noche y soñando con que ese tipo de rubias conocerían nuestros superpoderes y siendo más realistas, superdeseos algún día.

Y seguimos creciendo y seguimos jodiendo y seguimos soñando.

Te acordás cuantas veces nuestros pantalones cedieron ante alguna caída estrepitosa fuese por celebrar un gol o por meternos en las bicis en algún café en el beneficio; cuantos goles paraste y cuantos goles hice, ¿habrán sido más los que te hicieron y los que yo fallé?, es muy probable, pero prefiero recordarte como un Peter Schmeichel y yo un Fernando Redondo.

Te acordás cuando te empecé a enseñar los libros que leía, cuantas veces desafiamos al hermano director escudándonos en los póstumos y universales saberes de Nietzsche; y cuando los aforismos de Wilde y las palabras oído-sangrantes de Bierce proclamamos como nuestras santas escrituras...

Te acordás cuantas veces no le vendimos el alma al diablo, usando los instrumentos que todo niño común y corriente ocupa de medio, Maiden, Los ángeles del infierno y el Necronomicon, y como nos reíamos cuando con caras de pavor nos escuchaban decir que "no blasfema el que no cree"...

Te acordás toda la música que escuchamos, cuando decidimos darle otra oportunidad a Bunbury y terminamos casándonos con él, cuando nos modernizamos y le abrimos las puertas a los Strokes...

Te acordás cuando decidimos convertirnos en "etilistas elitistas" de Jhonny el caminante, Ballantine's y la cabrita, hasta en eso teníamos que diferenciarnos...

Te acordás como nos reíamos (aún lo seguimos haciendo) de cada pendejo que quería venir a hablarnos de política y de los más aún pendejos políticos salvatruchos.

Te acordás que nunca concebimos como es que la gente de nuestra edad siempre prefiere creer en los demás, antes que en ellos mismos, como siempre lo hemos intentado hacer nosotros.

Te acordás de todos los sueños que teníamos, lo que añorabamos para el futuro, tantos recuerdos de un futuro que pudimos crear, cuanto esperábamos de la vida, cuantas cosas nos aterraban, ¿cumplimos lo que esperábamos? ¿se convirtieron esos sueños en realidad?
La verdad es algo que ni vos ni yo podemos responder, pero algo si creo que podemos responder, y es que bien o mal, siempre vamos a seguir ahí, jodiendo, riéndonos, soñando que podemos cambiar las cosas, con la certeza que esa diferencia que nos identifico y desde niños nos separo del resto, nos va a acompañar hasta el cajón...