sábado, 7 de agosto de 2010

De Ripley

Un joven ingeniero francés le dice a otro ingeniero francés mucho mayor(los 2 zootecnistas):

-Es que su hermana se hizo, vege... vegetarianista o vegetariana, algo así-
-¿Y entonces no come nada de carne?-
-No, nada de carne... y no solo eso, tampoco ningún otro producto derivado de animales-
-¿Ni siquiera queso?- y el joven ingeniero niega con la cabeza -c'est fou- con una cara de admiración y decepción.
-Y cada vez hay más jóvenes, es una tendencia que va en aumento-


p.d. Lo de Ripley no sé si sea porque desconozcan el vegetarianismo, o porque exista eso que creía un mito, un francés vegetariano.

Frases

Top de frases que alguna vez me ha dicho una mujer:

1. Yo por eso no confío en los hombres que leen.
2. Puesi, si vos no debiste haber nacido acá.
3. Los hombres inteligentes siempre se dan el lujo de ser graciosos.



sábado, 31 de julio de 2010

Metempsicosis

"I told you that we could fly 'cause we all have wings, but some of us don't know why"
Michael Hutchance


De regreso a Bruselas y sin 1 euro en mis bolsillos, a cambio de mi cámara pude cubrir el costo de mis últimas comidas, sin embargo no alcanzaba para el de la marcha en el camino, el último recurso que quedaba era mi pulgar levantado, para el autoroute. Más de una hora en el camino sin encontrar alguien que pudiera conmover a llevarme, hasta que una joven pareja se detuvo, y preguntándome en francés hacia dónde iba, les respondí que a Bruselas, y riendo me invitaron a subir.
Me explicaron que Bruselas quedaba aún muy lejos, como latino ignorante tuve que disculparme por haber caído en el viejo adagio que Europa cabe en un centro comercial, me ofrecieron una noche de alojamiento y comida en su casa, y la promesa del siguiente día llevarme a la estación de la ciudad más cercana, para lograr arreglármelas de alguna manera a tomar el tren.

Eran una pareja joven y con un bebe en camino, demasiado joven para traer un bebe... a Francia, en El Salvador ya tendrían 4 y la mayor fuera una adolescente en miras de perder su virginidad con un niñito que se viste como homosexual y sin embargo se siente el más macho cuzcatleco, además del más listo, misma perspicacia que muy probablemente los vuelva a hacer tener hijos a la misma edad que sus antecesores.
Era una casa en el campo, desde que llegamos se quitaron sus zapatos, una mesa de billar, un poster con simbología inca y otro del león de Judah colgaban de la sala de estar, me dijeron que si podía ayudarlos a recolectar champiñones de su huerta que se encontraba detrás de la casa, al momento que la joven señora ponía algo de Bob Marley, debo confesar que en un momento de morbosidad, me imagine podrían ser de otro tipo de hongos.

La noche y mi estadía estaban siendo de lo más placenteras, salvo por la música (sinceramente nunca me había detenido a escuchar una canción de Bob Marley, es increíble la estupidez de sus letras) y una gata que se asomaba sobre la mesa de billar.

Las charla como típica entre latinos y europeos transcurrió, un europeo te dice todo lo que en toda tu vida no has podido entender de tu país, porque estás mal, porque somos pobres y porque de alguna manera es de nuestra pobreza dónde deriva nuestra felicidad que no entendemos de dónde viene pero nos impregna, y por mi parte, un latino atento, callado, que muestra interés y casi agradece el que le hayan abierto los ojos ante la realidad que estaba ante sus ojos, cuando en realidad debería decirles que se callaran y no hablaran idioteces.
En toda esta charla estaba cuando el gato me hizo centrar mi atención en su proximidad (cosa que la verdad no me costo hacer mucho), se empezó a frotar en mi pierna y cuando menos sentí salto a mi regazo y constantemente buscaba mis manos con su cabeza, debo decir que me incomodo, de verdad detesto los gatos, ante esto, ellos admirados me dijeron que esa gata en realidad era no muy amigable, y prefería alejarse ante extraños.

Empezó a no molestarme tanto el acariciarla, y lo que al principio hacía por cordialidad, empecé a hacerlo por convicción, y luego fue que paso, la gata me vio a los ojos, me perdí en sus ojos, me sentía hipnotizado, poco a poco iba adentrándome en ellos, era como ver a una mosca en su volar y tomar sus alas con la imaginación, deje de ver todo y pase a ver todo a la vez, me vi en una pequeña localidad rusa, era el invierno y era implacable, una Luger colgaba de mi cintura, y ahora los ojos en los cuales me había perdido, no estaban en la gata, estaban en una joven mujer rusa, una prisionera que me pedía un poco de pan y queso, mis demás compañeros se burlaban de nuestros cautivos, quienes a diferencia de nosotros no llevaban uniforme, me conmovió, me conmovió el escuchar su ruego de hambre, pero cuando la vi directamente a los ojos, ese sentimiento de conmoción paso a ser otro, me sentí enamorado, profundamente enamorado, supe en ese instante que era la mujer con la que quería pasar el resto de mi vida, a quién quería hacer reír hasta el último día que dejara de respirar, le ofrecí un poco de pan, y sentí de su parte el mismo sentimiento, el amor tiene un lenguaje propio, yo sin hablar ruso y ella sin hablar alemán, comprendimos que regresaría al caer la noche, para hacernos uno, y perdernos en la inmensidad de todo lo que ante nuestra vista se abría.

Regresé a medianoche por ella, junto a los barrotes de la celda esperaba, todos los demás prisioneros seguramente pensaron que era el momento de perder su vida o su honra, nosotros sin embargo, sabíamos que era algo más por lo que llegaba, sin protesta alguna ni con atrevimientos de ningún tipo y con resignación me vieron los demás prisioneros tomarla del brazo y sacarla de la celda.
Era un camino largo y frío el que nos esperaba, bajo el cobijo de unos pinares entregamos nuestras almas el uno al otro, mismo lugar era más que ideal para esperar el sol.

A la mañana siguiente partimos, a un pequeño pueblo sin percatarnos llegamos, compramos un poco de pan y una bebida con alcohol que no me terminaba de gustar, pero que ayudaba a pasar la nieve, a la salida del pueblo venían unos soldados rusos en nuestra dirección, me vieron de reojo y sentí como esa vista se posaba sobre mi y se negaba a levantarse, ellos sabían que era alemán, no cabía la menor duda, me saludaron en ruso y dije el único saludo que sabía en ruso, pero era evidente que no logré engañarlos, ella empezó a hablarles con angustia pero de nada sirvió, se abalanzaron sobre mi y ella trato de detenerlos, quise alejarla lo más que pude pero me fui imposible, el ruso había descargado ya su pistola, cayo en mis brazos, sus ojos de nuevo volví a tener frente a los míos, esos ojos ahora eran de angustia, esos ojos me veían morir, y sobre mí se acercaba la joven pareja, haciendo esfuerzos inútiles por auxiliarme, ¿como iba a saber que era alérgico a ese tipo de champiñones?, desesperada, la joven mujer tomaba el teléfono, mientras que su marido trataba de quitarme de encima a la gata, que se negaba a desprenderse de mi, sus ojos fueron lo último que vi...

Desperté, tenía una vista un tanto distinta, quizá multiplicada, mis extremidades parecían conjeturar planes malévolos, y con extrañeza sentí como se extendían mis alas, volar será una ventaja para encontrar esos ojos nuevamente...

miércoles, 14 de julio de 2010

Poquitivismo.

"I put a spell on you because you're mine, you're mine"
"I Put a spell on you" de Screamin' Jay Hawkins

Mi trabajo me ha llevado a conocer diversos lugares y entrar, o al menos intentar entrar, en las mentes de muchas personas, soy pues un busca talentos literarios, es menos elitista de lo que se escucha y quizá un poco más mal remunerado de lo que usted se imagina estimado lector.

He conocido de todo tipo de personajes, desde tipos sin mayor talento alguno, mujeres con sueños solo más grandes que sus corazones, haciendo escala forzosa en los vomitivos comprometidos, hasta aquellos que con un café en un bar cualquiera son capaces de hacer la novela más bien pensada, y en los lugares más contrastantes posibles, viajando sin documentos desde San Salvador, con paradas por Berlín, Torun y Londres, hasta la maravillosa tierra de los campos de lavanda de Aix-en-Provence.

Muchos han logrado ser publicados, y muchos no, diversas amistades he creado y muchas caras feas he visto al tener que transmitir a alguien que en efecto sus escritos bien podrían cumplir con la misma función del papel higiénico, pero siempre (y como en muchas historias quizá) voy a recordar a alguien en particular, alguien que conocí, no diré si va a ser publicado o si lo considero bueno o malo, pero una y mil veces podemos vivir tanto en una conversación, y como llegue a esta es lo que a continuación cuento.

Encontrabame en la ciudad de San Salvador, en mi calidad de Sildavio, muchas cosas de esta particular pequeña metrópoli me fascinaban, mucha gente que soñaba vivir caminaban las calles, una corta historia la acompañaba como cualquier otra ciudad latina, y sus pobladores muy prestos a no conocerla misma por corta que fuera, como cualquier otro latino.

Me habían dicho de muchos lugares a los cuales podía visitar para encontrarme con letras tristes, un lugar llamado “Maison de l’art” sonaba muy prometedor, por ello fue mi destino a visitar de entrada.

Llegue a un ambiente muy bohemio, pero como en general no estaba yo acostumbrado, un bohemio vacío y sin alma, las personas hablaban de su enorme erudición artística, y de sus plenos y escondidos talentos, jamás explotados por ese maldito sistema que no los entendía y además los reprimía, pero lastimosamente, nadie tenía talento y neuronas pocas quedaban a costa de la hierba. Cualquier músico creía poder componer, y además creía ser bueno, había unos incluso que tocaban tambores, al unísono tocaban sus tamborcitos y pitaban una y otra vez para guiar su “ritmo” si alguien ha escuchado esa frase de la decadencia de occidente, creo que acá se materializa perfectamente eso y escuchar, como bien dijo alguna vez Richard Ashcroft, su tan famoso y mítico himno urbano en un lugar tan banal como un Mc Donalds.

Salí de ese lugar muy desencantado, pues era en efecto dónde habíanme dicho sería mi mina de oro, así que regrese a mi hotel, pensando en mi regreso a Sildavia.

Antes de salir al aeropuerto baje por un café al restaurante del hotel, y estaba muy vacío, solo había un joven quién en un primer momento, no llamo mi atención.

Mientras tomaba mi café empecé a observar a este joven a quién note, era un tanto singular, leía una edición de Rimbaud en francés, y como no soy muy entendido de esta lengua, supuse por la palabra “enfer” que significaba de Una temporada en el infierno; anotaba mucho en una agenda que consigo tenía.

Quise hablarle, al fin y al cabo pensé, tal vez me pueda llevar una buena conversación de este país.

Cuando me acerque el ni siquiera noto que estaba frente a su mesa, me vio cuando alzo un poco la vista para tomar su espresso.

-Hola, ¿Cómo estás?- dije.

-Bien gracias…- respondió desconcertado.

-¿Puedo sentarme?- pregunté.

-Si usted no es gay si, si no sirva de irse por favor- dijo tajantemente.

-No te preocupes soy casado… y hasta tengo hijos-

-¿Se supone que debo felicitarlo?- dijo finalmente, mientras hacía un gesto con su mano invitándome a sentarme.

-¿Cómo te llamas?-

-¿Quién lo pregunta?-

-Leopoldo Dedalus Caldera, buscador de talentos literarios- y le pase mi tarjeta, la cual vio por un par de segundos sin mucho interés.

-Se ve que su padre era un admirador de Joyce señor Leopoldo-

-En efecto…-

-Cans, Cans Hastorp- y lo escribió en una servilleta para pasármelo, en son de burla y con clara alusión a mi tarjeta.

-¿Qué lees Cans?-

-Me parece que ya lo sabe señor Leopoldo, Una temporada en el infierno de Rimbaud-

-¡Ah Rimbaud, es un amor que dura toda la vida!... ¿y a que te dedicas Hans…- preguntaba, cuando hizo un ademán para que me callara. Estuvimos en silencio mientras sonaba una canción, “ya estás aquí y el paso que dimos es causa y es efecto… cruza el amor yo cruzaré los dedos” decía su letra, de verdad una de las canciones más geniales que he escuchado en mi vida.

-Disculpe usted señor Leopoldo, pero es mala educación hablar cuando suena Cerati, ¿Qué me preguntaba?-

-¿Qué a que te dedicas? Te preguntaba-

-Pues soy estudiante de ingeniería-

-¿Y en ingeniería leen mucho a Rimbaud?-

-¿Y los busca escritores suelen ser tan clasicistas?-

-¿A qué te refieres?-

-Si solo los busca en hoteles lujosos como este-

-La verdad no, en todos lados los busco, acá había terminado ya mi búsqueda, ese olor a plebe medieval me hizo rendirme en un instante-

-jeje… muy graciosa esa frase, y también muy cierta-

-¿no te molesta el que me exprese así?... al fin y al cabo es tu país…-

-¿Por qué habría de?, para empezar es cierto, además cada quién es nacional del lugar que desea, y yo, como Wilde escojo con quienes me relaciono por su apariencia, así que vivir acá, es comicidad pura.

-Cuanta frialdad… eso me agrada-

-Me agrada que le agrade señor, pero en realidad no es frialdad, es simple y sencillamente practicidad, es la naturaleza del hombre ser práctico, aunque poco nos guste reconocerlo, ¿para que buscar en alguien lo que uno es o posee? ¿No le parece tonto?

-Eres todo un personaje muchacho-

-¿Uno de Mafalda?... dígame que Miguelito-

-¿Y escribes Cans?-

-Sí, suelo escribir, aunque como Salinger, aunque sin talento claro está, para mí nada más-

-¿Y que escribes? ¿de que corriente?-

-Pues generalmente letras articuladas sobre papel blanco y sin ninguna corriente, suelo escribir con la ventana cerrada, usted sabe se vuelan los papeles…-

-Ja ja ja… has pasado mi primera prueba, siempre detesto que quieran inventarme mil y una tontería de lo que escriben y como lo escriben, detesto eso-

-¿Gustaría leer algunos de mis escritos?, tengo algunos por acá, son bastante cortos y simples, claro que hago la misma advertencia que algún día las unidades rumanas hicieron sobre sus posibilidades de ayuda a Hitler-

Me paso algunos de sus escritos, relatos en verdad cortos de 2 o 3 páginas, sencillos pero tan encantadores como la conversación que prestaba.

-Son muy buenos Cans, ¿me permites conservar algunos?-

-Sabe… si claro, los que quiera… sabe si dijera que soy de alguna corriente, quizá tendría que decir que soy un escritor Poquitivista, sí, eso sería… soy un abanderado del Poquitivismo-

-Ja ja ja… ¿que?-

-El otro día vi una película de un director gringo, en el cual solo eran 3 personajes, decían poco, bailaban una canción de Screamin’ Jay Hawkins que decía poco, y en general todo era poco, y alguien me hizo una muy mala crítica sobre la misma y me dijo que detestaba el cine minimalista, suponiendo que yo pues creo ser más escueto que un minimalista, así pues tendría que decir que soy un Poquitivista nato-

-De verdad que eres muy ocurrente-

-Bueno señor Leopoldo, ha sido un gusto, pero me parece que ya han terminado de lavar mi auto, que lo deje en el car wash de acá al lado y señor ocurrente debe retirarse-

-El gusto fue mío Cans, mucha suerte con la ingeniería-

Lo vi mientras se marchaba, quizá rondaba los 20 años, despeinado y de all-stars, difícilmente de estereotipar y sin duda, más de comprender. Al pararme para pagar la cuenta me vi con la sorpresa que él había dejado pagada la cuenta, a lo lejos vi hacerme un gesto de despedida con su mano.

jueves, 8 de julio de 2010

De La France, Pays de la loire, Le Mans, Auvers le Hamon, el Sarthe y otros cuentos (o paisajes de cuentos).


If the doors of perception were cleansed, everything would appear to man as it is: infinite.

Parte I: El viaje.
El sábado pasado salí de El Salvador, para embarcarme en esta nueva aventura, esta nueva vida, este nuevo país que ahora me resguarda, tomando la nacionalidad extranjera.
Las despedidas, como siempre son duras, creo que es tácito el sentimiento que me embargo al dejar a mi familia y a un corazón por ahí, que pensaba ya no era mío.
Entre justo al abordaje para el vuelo a Miami, viendo apresuradamente en cada televisor que pasaba, el partido de Argentina, -por lo menos unos cuatro más les van a meter- dijo un señor regordete con una camisa de España riendo, no creo que fuera muy español, su tez y su cajita de pollo campero me hacían pensarlo, aunque su inteligencia bien lo habría podido situar como un perfecto español, además de su pésima forma de vestir. Los pilotos cantaron cada uno de los goles de Alemania, mucha gente en el vuelo hacía caras de dolor y muchas otras se regocijaban e incluso gritaban, y yo, como admirador en mi infancia de la Argentina, únicamente pensaba en lo imbéciles que pueden llegar a ser a veces las personas por su veneración a una persona, aunque al final el fútbol es algo banal, podríamos decir que no hay mayor consecuencia en hacer técnico de un equipo a una persona mediocre, ¡en mi país lo hicieron presidente! Lo más rescatable del vuelo, sin duda “My one and only” una película que ya había visto con anterioridad, pero que volvería a ver una y otra vez, 3 personajes y 1 secundario que la hacen de verdad una película a ver, muy bien creada, entre tanta mediocridad que en estos días (y para ser sinceros, estas décadas) embargan al cine hollywoodense, Renee Zellweger en una actuación únicamente comparable a su belleza, una mujer entrada en cierta edad, que no comprende que su mayor riqueza no es lo que tiene sino lo que es; sus 2 hijos, el mayor un Oscar Wilde en potencia (“soy muy sensible para conducir” de verdad tenía mucho tiempo de no escuchar una frase tan genial en un filme) y el menor, un perfecto Holden Caulfield, que incluso confiesa que “The Catcher in the rye” es su libro favorito; aunado a ellos, el padre músico y mujeriego, que mantiene viva la filosofía que el amar, no se hace en la cama necesariamente. De verdad una película altamente recomendable.
En Miami, me esperaban 3 horas, entre chicles y desodorante pasaba los minutos en el único bar del aeropuerto en dónde se podía ver el juego de España, que soñaba con que el mote de favorito por primera vez fuera por algo, me senté a verlo. Acá si habían españoles y muchos, y sufrían de verdad, menos mal que Paraguay no hizo gol alguno, pues me hubiera visto tentado a celebrarlo, y quizá no hubiera caído en gracia. Raquel se llamaba la puertorriqueña que me atendió, de lo más simpática.
-¿Tú crees que España va a ganar?- me pregunto una, digamos adulto contemporáneo que estaba a la par mía, -pues es probable- le dije -¡hay sí, ojalá que si!- decía muy alegre con su acento colombiano.
-¿Cómo te llamas?-
-¿Ángel, y tú?- heme ahí tuteando, no es de extrañar que cuando regrese llegue con acento jrraaaances.
-Natalia. ¿De dónde eres Ángel?-
-El Salvador… tú de Colombia, ¿cierto?- Notarán, o más bien dicho notaremos, ¿cuando alguien hace burla de un acento o una manera de hablar?
-¡Sí! ¿Cómo lo sabías?.... ¡¡¡¡hay gol, gol goooooool!!!! ¡Qué emoción, España va a pasar!- sonó su celular –¡¡Siiiiiiii mi amor!! Toma, escucha es mi marido que es español- y me pasó su celular, era un ruido de verdad estridente y molesto.
-Que bien- dije, a la vez que fingí una sonrisa.
-Hay no, y yo ya me tengo que ir, ojalá ya no le vayan a empatar, que tengas un rico viaje Ángel, adiós- y se levanto para hacer la fila.
Yo también tenía que abordar un avión, que por alguna manera, se retraso 45 minutos, menos mal que Hesse estaba presto a hacerme compañía, aunque a veces se haga el difícil.
Del vuelo a París, creo no cabe resaltar mucho, un vuelo un tanto vacío, un señor hindú que hablaba poco inglés y nada de francés, a quién su único gesto de emoción que le vi en todo el vuelo, fue el de enojo porque para comer únicamente había carne de res, la discografía completa de Bunbury y muchas horas de vuelo “insomniando” con diversos pensamientos.
Parte II: La llegada.
Todo el mundo se quiere bajar rápido del avión, todo mundo quiere correr en los pasillos del aeropuerto, al final esos 3 minutos de ventaja se vuelven nada al llegar a la fila de control de pasaporte.
-Passport eurrroopeennee- decía una señorita con una pronunciación más nasal y fuerte como ninguna otra antes había escuchado, y un semblante hindú muy notorio, como de costumbre suelen serlo. La cola era larga y aunado a que había una maleta abandonada, por nuestra seguridad iban a cerrar todo el aeropuerto por alrededor de 45 minutos. Se escucha de todo en una fila de pasaportes no europeos en un aeropuerto tan grande como el de París; una dominicana que rondaba los 19 y que se encontraba en plan de eurotrip con su familia (además de muy buen ver), prestando agradable y ligera conversación, que además reía ante cada pronunciación mía sobre sus preguntas sobre como se dice esto u lo otro en francés, hizo que esos 45 minutos parecieran tan simples y cortos como en esencia un padre nuestro.
Pocos minutos tenía según yo, luego de recoger mis maletas para comprar mi billete de TGV destinación Le Mans, menos mal yo había contado mal las horas, y en efecto me di cuenta que tenía una hora más para hacerlo. La cola para comprar billetes de tren era bastante larga y un señor brasileño se debatía arduamente para preguntarme en francés si ahí podía comprar un billete para Bruselas. Finalmente lo compre y tenía aún tiempo para sentarme a descansar antes que el tren llegara.
Al subirme al tren me encontré con que mi asiento estaba ya ocupado por un niño de unos, quizá 4 años, y su madre excusándose me dijo que habían tomado mi asiento porque si estaba lejos de ellos el niño lloraba, pero que tomara el suyo, que era como 2 vagones atrás. Encontré mi nuevo asiento, y aunque había jurado no dormirme para ver todo el camino, en menos de 5 minutos había caído dormido, hasta que un señor me despertó, excusándose, pero que yo ocupaba su asiento, me lo mostro y en efecto era su asiento, bonita pasada, así que ni modo, me toco irme al vagón cafetería, para a base de un espresso, descansar ahí.
Al llegar a Le Mans me esperaba la familia que me iba a albergar y me albergará durante el verano, contento vi 2 caras que me sonreían con un cartelito que llevaba mi nombre escrito.
Durante todo el camino, hablamos sobre particularidades y conocimientos generales ya sea de El Salvador hacia mí, o Pays de la Loire ellos. Maravillado estaba del paisaje, esa campiña francesa que en cuentos había leído nada más, casas grandes, antiguas, extensiones de terreno enormes, viñedos, cerdos, vacas a la par de las cuales nuestras vaquitas parecerían ser crías prematuras suyas, todo eso y más adornaban todo lo que mi vista alcanzaba a ver.
Su casa de lo más bonita, del siglo 14, quizá muy parecida a la que algún día albergo a Golmundo, dos hijos cercanos a mi edad, 2 perras muy bonitas, una labrador de nombre Ethiopie y una teckel llamada Dianne, un gato cuyo nombre es el mismo que el pico más alto de Marruecos al que suelo llamar únicamente mishu-mishu, y para alejarlo, no para acercarlo; estos eran pues, los que iba a pasar a ser rostros familiares durante el verano para mí.

Clichés y tonterías:
Me agrada que nadie te va a juzgar si no te bañas, o te hacen la preguntita tendenciosa de si te vas o no a bañar ese día. Y no digo que no me este bañando.
El inglés de los franceses es verdaderamente foorrrrmidable (you´re for me, for me, fooorrrrrrmidable, la canción más cómica que he escuchado en mi vida, un coro en inglés de una canción que a todas luces denota su nacionalidad).
Es probable que los jóvenes franceses escuchen más rap que todos los jóvenes gringos ya sean afro o alienados white trash.
Había subvalorado enormemente a Michael Bubblé.
En la campiña francesa hay mucha riqueza, de verdad mucha más de la que creía.
La única persona que me ha dicho saber dónde queda El Salvador (y no que si queda cerca de Brasil, o si es en Suramérica o parte de México, o algún estado gringo o si de verdad no tiene ni idea), lo sabía por la MS13.
El miedo de los franceses a aprender otro idioma o la poca competencia que tienen en efecto de hacerlo es únicamente comparable al miedo que siente un salvadoreño a terminar de leer un libro.
En la campiña francesa, en vez de insultar o en el mejor de los casos argüir con un vegetariano, lo harían barbacoa.
Es propio de un idiota salir de su continente sin un adaptador eléctrico.

He deseado ser una canción de Radio Futura.
A diferencia de nuestro país, cuando hace calor se cierran las ventanas para no dejar que entre el calor.
Se asombran de verme correr en las mañanas, pues acá nadie sale a correr en verano, ¡¡mucho calor!!
Acá la vida es eso: vida. Y no, supervivencia.
Creo que la comida hindú parece poco condimentada comparada con la de esta región.
La música en español que se escucha, es la de Manu Chao.

Para los jóvenes acá, el Pastis es más francés que el vino.

viernes, 4 de junio de 2010

Entretien

-¿Y ud se considera guapo?-
-Mucho-
-¿Y como puede decirlo con tanta seguridad?-
-Si no lo fuera, usted pudiera contradecirme-
-¿Inteligente se considera?-
-Esto es intolerante, ¡usted se esta sobrepasando!-
-¿Por qué?-
-Porque usted y yo sabemos que lo soy, me lo pregunta para molestarme-
-¿Y en el amor cree usted?-
-Solo en aquel que es proferido hacia mi-
-¿Como definiría usted la felicidad?-
-Como un suave viento de Noviembre, que nos recuerda la cercanía de navidad-
-¿Y en la fidelidad?-
-¿Que hay con ella?-
-¿Cree usted en ella?-
-Si fuera un perro sin duda creyera en ella... incluso si fuera un caballo-
-¿Que es lo que más detesta?-
-Que alguien diga que me entiende, o me conoce-
-¿Por qué?-
-Porque es mentira, me conozco yo y nadie más, me entiendo yo y nadie más, soy yo y nadie más; la vida en sociedad se basa en apariencia, eso es todo-
-Entonces... ¿nadie conoce a nadie?-
-Jamás dije eso-
-Pero si usted me acaba de decir que...-
-Los hombres son mediocres, se pueden conocer y entender gracias a su simpleza, a su mediocridad como le decía, creer en el individualismo de los hombres hoy en día, es sobreestimarlos demasiado-
-Entiendo...-
-¡Mentiroso!-
-¿Como se imagina la tristeza?-
-Como la vida de un cura-
-¿Es usted un fuerte detractor de la iglesia o las religiones en general?-
-No, la verdad no me importan-
-¿Por qué?-
-¿Porque habrían de?-
-¿Como le gustaría que lo amara una mujer?-
-No creo que me gustaría una mujer que me ame, a lo mejor sería peligrosa-
-¿Que opina de la política?-
-¡Vaya con su osadía! estamos al borde de mi tolerancia-
-Disculpe usted...-
-¿Es esta la vida que se imaginaba iba a tener, cuando era niño?-
-No lo sé, algunas veces siento que me avergonzaría al ver a los ojos a ese niño que algún día fui-
-¿Por qué?-
-Yo no soy quién para responder esa pregunta, así es la naturaleza, crecemos sin pedirlo y ya-
-¿Que disfruta más en la vida?-
-Hacerme un nudo de corbata-
-¿En serio?-
-Siendo sincero si, el día de hoy no tengo ganas de sonar interesante; ¿le gusta esta chaqueta negra?-
-La verdad si, es muy bonita... ¿por qué?-
-Porque voy de salida y pienso llevarla, además no tengo ganas de hablar más, adiós-
-Hasta luego-

Me puse la chaqueta y salí de mi apartamento, los espejos a veces pueden ser tan desesperantes...

jueves, 20 de mayo de 2010

Cans Hastorp, improvisador

-¡Hola gordo!... ¿como estás?.... hay que bueeeeno, mira gordoo fíjate que mi mamá te quiere conocer... haay goooordo, para conocerte... noo... si... hay gordo, no seas ridículo... si... mjm... malo... graciaaas gordooo... en la Alameda gordo, ahí en el café ese que tiene nombre francés... si, aja... ese gordo... ¡¡besitos gorditos!! talk to you lateeer-

Colgamos, como diría Mafalda -es que a veces me doy unos ascos- el grado de mi superficialidad a veces me incomoda, de verdad, cuantas madres de familia he aceptado conocer, aún sabiendo que tras un par de meses no figuraran en mi vida sus adoradas y bien amadas hijas, simples y estúpidas burguesías "wannabe", en fin...

Iba camino de mi cita con la suegra, ¡oh dios! me aterra el solo pensar las preguntas inquisitivas que disparará... dispaaara mi amor, disparaaa por favor, tienes que apuntar directo al corazón, tienes que aprender a disparaaar meeejor, meeejor... tanto por hacer: dormir, jugar con mi perro, dispararle a una piedrita de 2 cm de diámetro, no hacer nada y yo camino de mi cita con una señora que quiere saber mis intenciones con su hija.
Llegue al centro comercial, subiendo las escaleras, pensando como era la señora, trataba de imaginármela como mi novia con 30 años más, dicen que antes de entrar en una relación hay que conocer a la mamá de la susodicha, pues la emulara físicamente en el futuro, tal vez me incomodara menos si estuviera mi novia, pero tener que ir solo con ella, ¿que pensarían las personas al verme? en realidad nunca me importa, pero suelo pensar mil y una cosas que se les puede ocurrir, quizá pensarían soy uno de esos jóvenes increíblemente guapos y excesivamente musculosos que enamorando señoras se aprovechan de sus dineros, bueno quizá no soy increíblemente guapo y mucho menos excesivamente musculoso, pero si tengo 25 años menos, ya solo eso da a mal pensar. Bueno en tanto dime y direte estaba cuando la vi, sin duda se parecía a mi novia y estaba ella sola, debía ser ella.

-Buenas tardes señora... ¿como está?-
-Mucho gusto Cans, bien gracias... ¿y tú?-
-Pues bastante bien, gracias-
-Pero siéntate, ven-
A veces me parece muy cómico cuando me tutean, obviamente este país es "voceador" lo cual quizá no es muy correcto, pero de ahí a tutear, no sé porque siento cierto grado de deshonestidad en las personas que tutean, en fin, me senté.
-¿Cual es tu apellido Cans?-
Se acerco la señorita del café de nombre francés -¿que gustan tomar-
-Para mi un frozen saborizado menta, por favor... ¿y para ti Cans?-
-Un espresso doble por favor- respondí.
-Ya sabe usted lo que es un espresso, ¿verdad?- y empezó la historia de toda la vida de los cafés en el país... -si sabe lo que es el espresso, es la esencia del café-.... -es muy fuerte, ¿le gusta el café fuerte?-... -hay no, y tan joven, yo me tomo uno de esos y no duermo en una semana-...
-Hastorp, señora, mi apellido es Hastorp- dije retomando la conversación.
-Ahhh si, Hastorp, disculpa mi memoria-
Pues si la disculpa usted, quién soy yo para guillotinarla.
-No se preocupe, no hay problema-
-¿A que es a lo que te dedicas Cans?-
-Pues soy estudiante de ingeniería señora-
-Ah muy bien, eres un joven muy bueno para las matemáticas entonces ¿no?-
Y usted muy buena para estereotipar ¿no?
-Pues, digamos que si...-
-¿Y que te gusta hacer?-
Coger, maldecir, pasarme en la fila, insultar, matar pájaros con rifles de aire, meter mentitas en las coca-colas de los niños, etc.
-Pues, me gusta mucho leer señora-
-Ah en serio, mira que bueno... es un hábito que nuestra juventud esta perdiendo-
¿Es que acaso lo ha tenido alguna vez para estarlo perdiendo?
-Si, así es-
-¿Y que te gusta leer?-
-Pues me gusta en general la literatura clásica, la filosofía-
-Vaya, vaya... tenemos un joven muy culto acá- ironizó -a mi también me gusta mucho leer, asiduamente debo confesar, la filosofía-
-Ah, que bien-
-¿Quién es tu filósofo favorito?-
-Pues, tendría que decir que Nietzsche- respondí, curioso de ver su reacción.
-¿Nietzsche no es el escritor anticristiano?-
-No señora, para nada... ese era Kierkegaard- disparé mi última bala, por si había por ahí alguna laboriosa neurona.
-Ah si verdad, tienes razón-
Y el señor ironía entro acompañado de monsieur sarcasmo, con un vaso de ipecac para terminar de saborizar el frozen de la señora.
-Recuerde que por el contexto que a Nietzsche le toco vivir, muchos mal llamados cristianos difamaron grandemente su obra, esos mismos que quemaban brujas y se atrevían a cuestionar la Taxa Camarae, esa que tan moralmente nos enseñaba a vivir como buenos cristianos, dictada por ese santo papa... hay señora, las piedras que alguna vez nos hicieron tropezar debemos quitarlas del camino, reconocer los errores, y como buenos cristianos que somos, que más puede quedarnos, que admitir los errores, pero con la frente en alto, como lo hizo santa María Magdalena... era la santa inquisición señora, que tiempos para olvidar no sin antes rectificar...-
-Tienes mucha razón en lo que dices Cans, el pedir perdón hace fuerte a nuestra iglesia- decía conmovida por mi falsi-discurso.
Si, eso hace fuerte a la iglesia, eso y todos los tesoros que tiene el Vaticano, las acciones en miles de empresas, compra de influencias y quién sabe cuanta cosa más.
-Sin duda señora, no sabe cuanto me regocijo leyéndolo por ello, porque nos hace reflexionar tanto acerca de nuestras vidas como cristianos, de como pudo plasmar a la perfección nuestro cristianismo, un incomprendido... ¡ah pero ese Kierkegaard! terrible, como enfila baterías contra la iglesia, ¿y sabe algo? me molesta particularmente por ser nórdico, ¡si los nórdicos le deben tanto a la iglesia! ¡increíble señora! es como si una vaca renegara de pastar, como si el sol se quejara por salir... dígame, ¿odio en base a que podría tener un nórdico por la iglesia? alguien como Chesterton es lógico, pero vuelvo y repito ¿un nórdico?- concluí.
-Si, tienes mucha razón en lo que dices, a mi también me resulta muy molesto Kierkegaard, yo lo leí alguna vez por error, ojalá que todos los jóvenes se interesaran como tu en la religión-
¡Por favor¡ ¡Tenemos un ganador! ¡Lee a Kierkegaard! es que venían unos ensayos suyos en una revista Vanidades, ¡después del horóscopo seguro! ¿Y a Chesterton no lo lee? ¿Es que no lo han mencionado en la revista de telenovelas?.
-Si ojalá que sí- quizá asentí sinceramente por primera vez en toda nuestra charla; me resultaba cómico, como de la filosofía habíamos saltado a la religión, me había convertido en san Agustín de Hipona, en países como acá siempre es así, empezás a hablar de lo que sea y todo deriva en religión o política, muy triste que nadie argumenta, y verse inmerso en ataques verticales con tanto idiota es particularmente tedioso.
-Ha sido un placer conocerte, y me gustaría seguir charlando por horas sobre filosofía contigo, no sabes lo feliz que me hace que mi hija este saliendo con un joven tan educado, culto y correcto como tú, pero debo irme, casi son las 4 y sabes que debo pasar a traer a tu niña al colegio, ¿no?-finalizó, al mismo tiempo que su frozen saborizado menta-ipecac.
Claro que lo sé señora, es la escala obligada que se debe hacer antes de la llegada al motel.
-Si, si señora, yo lo sé, usted no se preocupe, pierda cuidado, y por favor dele un beso de mi parte a la niña- finalicé.
Nos despedimos, y se marcho, no sin antes decirme que tenía abiertas las puertas de su casa y de su familia.
Salí después de ella, pensaba en cada cosa que había dicho, no sabía si sentirme genial o triste por tener que lidiar con una sociedad tan mediocre y falsa, pero preferí reír, y al entrar a mi carro lo hice con un poco más de fuerza, notoriedad e hilaridad, diciendo para mi mismo: Cans Hastorp, improvisador.

viernes, 30 de abril de 2010

Camaleón

"No te preocupes, a veces soy tan inteligente que hasta a mi me cuesta entenderme" decía a la chica quién emocionada confesaba estar maravillada ante la noticia que el nombre David Copperfield, era un legado más grande que el de un simple ilusionista, cuando me di cuenta de algo, estaba citando a Wilde, tal vez no me hubiera inquietado tanto, si en la mañana al escuchar una canción, no me hubiera parecido que hablaba de mi vida "te mentí y me dejaste hacerlo, pero igual jamás voy a engañarte..." recordé la letra, ¿que me pasaba? repentinamente había dejado de tener una vida, lo que escuchaba, lo que leía, lo que veía, todo había pasado a ser mi vida, me vi confesándome en una pequeña iglesia cerca de un mar en alguna región nórdica, descubriendo aterrado que mi confesor era la misma muerte, esa que una y otra vez se había presentado a la puerta de mi cuarto. De repente me convertí en una especie de Eugenio Oneguin, cada frase que proferí a alguna mujer para hacerla caer en la tentación parecían ser un viejo poema de Byron, ¿de Byron? ¿es que acaso mi nombre es Damaetas? no podía recordar nada de mi infancia ¿es que la había pasado en San Petesburgo, a la sombra de Alioscha Karamazov en alguna funeraria? ¿el asco que siento por la sociedad es mío o era de algún adolescente conflictuado neoyorquino? mi mente parecía ser un jardín de senderos que bifurcaban, de repente alguien me decía que había perdido la cordura y estaba en una especie de lugar psiquiátrico, en una montaña que parecía ser mágica...

Me desperté, sudando y agitado... "tranquilo, todo esta bien, solo fue un sueño" decía mi mamá "apúrese, que su amiga lo esta esperando en la sala, como cada jueves"...

domingo, 25 de abril de 2010

Te acordás...



Anécdota, s. Relato generalmente falso. La veracidad de las anécdotas que siguen, sin embargo, no ha sido exitosamente objetada.
Diccionario del Diablo, Ambrose Bierce


Siendo niños, siendo ingenuos, siendo inocentes... ¿te acordás cuando lo fuimos?

Te acordás de cada vez que armábamos los guiones de complejidad y creatividad exponencialmente superior a cualquier mega-producción Hollywoodense para nuestras tardes con los GI joe's, Spawns y los Marvel; incluidas circunstancias hilarantes como alguna cogida esporádica de April O'neil o injerencias decisivas en alguna guerra por un tractorcito amarillo bajo el código "Tonka T-6".

Te acordás cuantas susceptibilidades no llegamos a tocar por suplir nuestra necesidad a la risa, al fin y al cabo, todo niño es cruel, para que lamentarse o arrepentirse.

Te acordás de los encuentros del tercer tipo que sostuvimos con las pornos, sin volumen a media noche y soñando con que ese tipo de rubias conocerían nuestros superpoderes y siendo más realistas, superdeseos algún día.

Y seguimos creciendo y seguimos jodiendo y seguimos soñando.

Te acordás cuantas veces nuestros pantalones cedieron ante alguna caída estrepitosa fuese por celebrar un gol o por meternos en las bicis en algún café en el beneficio; cuantos goles paraste y cuantos goles hice, ¿habrán sido más los que te hicieron y los que yo fallé?, es muy probable, pero prefiero recordarte como un Peter Schmeichel y yo un Fernando Redondo.

Te acordás cuando te empecé a enseñar los libros que leía, cuantas veces desafiamos al hermano director escudándonos en los póstumos y universales saberes de Nietzsche; y cuando los aforismos de Wilde y las palabras oído-sangrantes de Bierce proclamamos como nuestras santas escrituras...

Te acordás cuantas veces no le vendimos el alma al diablo, usando los instrumentos que todo niño común y corriente ocupa de medio, Maiden, Los ángeles del infierno y el Necronomicon, y como nos reíamos cuando con caras de pavor nos escuchaban decir que "no blasfema el que no cree"...

Te acordás toda la música que escuchamos, cuando decidimos darle otra oportunidad a Bunbury y terminamos casándonos con él, cuando nos modernizamos y le abrimos las puertas a los Strokes...

Te acordás cuando decidimos convertirnos en "etilistas elitistas" de Jhonny el caminante, Ballantine's y la cabrita, hasta en eso teníamos que diferenciarnos...

Te acordás como nos reíamos (aún lo seguimos haciendo) de cada pendejo que quería venir a hablarnos de política y de los más aún pendejos políticos salvatruchos.

Te acordás que nunca concebimos como es que la gente de nuestra edad siempre prefiere creer en los demás, antes que en ellos mismos, como siempre lo hemos intentado hacer nosotros.

Te acordás de todos los sueños que teníamos, lo que añorabamos para el futuro, tantos recuerdos de un futuro que pudimos crear, cuanto esperábamos de la vida, cuantas cosas nos aterraban, ¿cumplimos lo que esperábamos? ¿se convirtieron esos sueños en realidad?
La verdad es algo que ni vos ni yo podemos responder, pero algo si creo que podemos responder, y es que bien o mal, siempre vamos a seguir ahí, jodiendo, riéndonos, soñando que podemos cambiar las cosas, con la certeza que esa diferencia que nos identifico y desde niños nos separo del resto, nos va a acompañar hasta el cajón...


domingo, 11 de abril de 2010

C'est la vie

Cierto día leí que los mayores exponentes del arte, en cualquiera de sus ramas, generalmente eran personas atormentadas, y pareciera ser que es un común denominador, entra mayores sufrimientos aquejan, mayor suele ser un flujo creativo.

El día de hoy me siento particularmente contento, una o varias razones me vienen a la cabeza, el futuro, que aún no existe pero de reojo se asoma con alegría y jovialidad, poder disfrutar de un día sin mayor excusa que la de hacerlo, disfrutar aquellas pequeñas cosas que nadie tan siquiera ve, cuantas personas nos han olvidado, y cuantas siempre nos recordarán, cuantos rostros olvidamos y cuantas almas conoceremos, tantos sueños por vivir, tantas realidades por despertar.

Al final es un constante vaivén, c'est la vie!!

sábado, 10 de abril de 2010

La vida a través de un aro de cebolla

Las horas pasaban mientras lentamente comía mi sándwich de plástico, observar, observar, observar.. ¿porque nunca aprendemos a observar a las personas, los detalles? de alguna u otra manera la vida al hacerlo puedo tornarse un poco menos aburrida, incluso interesante, al aprender al observar además, aprendemos a conocer a las personas, lo que resulta ser un mecanismo de defensa para aquellas personas que se esconden de la soledad o timidez en llamarse introvertidos.

Desde un tiempo acá, tengo la manía de sentarme, hasta estar lo más cómodo posible, sin duda ante la mirada de un laborioso observador debe resultar una imagen tan desplicente como la que representaba la presencia de Faulkner.

Uno a uno empece a observar a las personas que pasaban y las que se sentaban alrededor.

"Se lo digo, esto de la pedofilia en la iglesia es una conspiración judía, ¿porque no sé si usted sabía que la mayoría de medios son de judíos?" decía una señora que anteriormente presumía del precio de su bufanda parisina.
"Así es, es una campaña mediática para desprestigiar al papa" respondía la otra.
"Sabe yo estoy yendo a clases de teología, debería acompañarme, en estos lugares uno aprende mucho, y es infalible ante estos absurdos ataques de los que la iglesia es víctima" sentencio.
En ese momento una imagen vino a mi mente, un cura con su cruz de siete punto cinco centímetros de plata (la plata... cuesta plata), imagen parecida a la de un rapero, 2 tipos de especímenes distintos pero con ciertas semejanzas, el cura probablemente abuso de un niño, el rapero probablemente fue abusado, el cura mantiene un estado de entumecimiento cerebral por adhesión o resguardo de un grupo, el rapero mantiene un estado de entumecimiento cerebral porque le dijeron que debía pertenecer a un grupo y que para estar en este debía actuar de cierta y otra manera.
"¿Y cuanto cuestan estas clases de teología?" pregunto la señora.
"Nada, lo que usted decida donar" respondió la otra.
Lo suficiente para que compre su cruz de siete punto cinco centímetros.
Es muy curioso como a veces argumentamos cosas, que es prácticamente imposible que si las materializáramos al menos en nuestras mentes nos las creyéramos.

Un señor pasaba con su hija, a quién parecía había comprado muchos regalos.
"No papi, yo una ensalada, tú sabes que aparte de lo dañino que es comer carne, ¿lo mucho que sufrió ese pobre animal?" decía la adolescente.
"Pero es rica hija, hay que comer hija, eso es disfrutar" decía su padre, por sus aspecto, un señor de clase media, probablemente media alta o media crediticia por caprichos de su hija, con afición a algún equipo de fútbol europeo, propenso a alzar sus brazos en fotos, propenso al "ascenso" y a la jactancia sobre su superioridad concebida en su cabeza.
"Hay no papi, ¿es que no tienes conciencia? ¡¿cuanto habrán sufrido?!" decía en tono absurdo e irrealmente molesto.
Soy un maldito, ¡desde hoy me remorderá la conciencia cada vez que me tome un vaso de leche muerta!

Un joven fue el siguiente en la lista, camiseta, chaleco formal a rayas, pantalón estilo ramones y un fleco que cubría parte de su rostro, dios mío... ¿será que si algún día se pone de moda reventarse a balazos los dedos de los pies todos andarían cogeando?, es muy probable, porque a muchos por moda no les importa darle su masculinidad de comer al perro de la casa.
Seguramente debe ser introvertido, un ser extremadamente filosófico, reflexivo, introspectivo, me imagino sus padres esconden cualquier instrumento con el que pueda terminar su vida, ¡todo por esa su manía de leer a Johannes y a Werther por las noches solo por suplir ese sufrimiento existencialista del que su alma es parte sin nunca haberlo pedido!

La comodidad es vencida por la rutina, y aunque pueda parecer un vago, es solo mi alma la que se mantiene en una vacación permanente... la vida a través de un aro de cebolla, sin duda se ve mejor.



sábado, 3 de abril de 2010

El arte en estos días.

De repente me vi en un mundo extraño, parecía un mundo al revés y de costado.
Muchas personas me hablaban de arte, y parecían saber del arte en cualquiera de sus ramas, pudiendo maravillar a una mujer en un cortejo, pero sabiendo la línea exacta que lo separaría de incurrir en el aburrimiento de dicha fémina, coincidentemente y para fortuna de los modernos críticos del arte, su conocimiento termina justo en este punto.

Saber de arte en estos días, es por ende, tener barba, pelo largo y enmarañado, citar refritos, leer el "libro" de aquel escritor que alguien te recomendó leer, nunca pero nunca adentrarse más en su obra, de aquellos conocidos por ser escritores de lectura complicada como Borges, Joyce, Faulkner incluso Hesse, poder dar referencia, pero jamás atreverse a leerlos, pues con dos de sus líneas bastaría para herir el sensible pero super-ego intelectual, esto podría obviamente causar daños irreversibles ante una mentira propiamente creída; escuchar música de ritmos bajos y con líricas de cuatro líneas repetidas durante ocho minutos, que a base de marihuana pueden sonar como aquellos parajes más complicados de Thomas de Quincey o parecer tan oníricos como el mismo Nodier.

Recuerdo unas líneas de un libro de Joyce, en el cual el pequeño Stephen apenas siendo un niño, pelea con sus compañeros, ante el clamor de estos de que Byron es un poeta vulgar y ordinario, adecuado para las clases más bajas. Trato de situarlo en un contexto actual y no encuentro una manera en como 2 jóvenes podrían argüir, sobre cualquier escritor, pintor, músico, o artista en general.






jueves, 1 de abril de 2010

A Thot gracias...

Y un día me levanté, quería escribir y nada más, sin saber de que o porque, de quién o para quién, si iba a escribir del amor o de alguno o varios desamores, para una mujer que me hizo sonreír o de alguna que se llevo mi sonrisa.
De la vida, de dios (o como alguien me reprocharía "Dios" en mayúsculas), de la muerte y en general de cualquier cosa que desconozco o creo conocer.
No sé si tenga talento, no sé si alguien me lea, pero a Thot gracias, puedo plasmar de alguna manera palabras propias que articulan pensamientos, sin tener que someter como en antaño, a algún pobre diablo que de memoria cantara mis tonterías en una taberna...

sábado, 27 de marzo de 2010

La ley de Cándido.

"¿Y no tenes novia?" eran las palabras que resonaban en mi mente mientras hacía la fila en la farmacia.
"¿Retardantes ó sensanción natural?" preguntaba la chica al llegar al mostrador.
"ah no, no... de los normales..."
"¿sensación natural?" repitió.
"y si... normales"
"Que bárbaro profe! usted si que es pícaro!" escuché.
Al volver la vista, la divisé, una de mis alumnas de la clase de Historia, de esas alumnas que jamás prestaban atención en clase, y siempre estaba tratando de conocer más de mi vida, que de la de Napoleón... sin duda, la peor persona que podría encontrarme en ese momento, y para empeorar la situación, con su madre.
"Hola Fernanda... ¿como estás?" dije apenado.
"Son tres cincuenta señor, por favor, no detenga más la fila..."
"Ah sí... perdón, acá están..." dije, a la vez que escudriñaba un par de monedas de mis llaves, buscando los cincuenta.
"Mirá mami, él es mi profe de Historia, de quién te había platicado" decía Fernanda a la vez que esbozaba una sonrisa.
"Un gusto... señor..."
"Mateo, Mateo Alameda"
"Un gusto señor Alameda" repitió casi al unísono, curioso, como si ya lo supiera, pero queriendo dejar al descubierto la identidad de la inmoralidad.
"Señora, Fernanda, el gusto es mío, debo irme... nos vemos la próxima semana" me despedí, saliendo apurado de aquel antro de salud y cordura.
En el camino mil cosas pasaban por mi mente, pensaba en la respuesta dubitativa que había dado a la señorita mientras escribía su teléfono en mi agenda "no, no tengo novia..." es muy probable que la mentira no sea mi fuerte, y es también muy probable que haya descubierto que le mentí, aunque pareció no importarle mucho, ó ¿es que le importaba poco, pero por simple joda había me dicho que nos vieramos en el café de un centro comercial?.
Hay cosas que es mejor ignorar, las personas que se vanaglorian de ser muy felices seguramente deben ignorar un gran porcentaje de las cuestiones que atañen sus días, pensar te hace dudar, y la duda crea inseguridad y alguien inseguro, busca maneras para ser infeliz.
"Me encanta que me digas que te gusto, pero prefiero cuando me decís que me queres" resonaban las palabras de mi novia, recordando aquella sonrisa que mostraba unos frenillos al decirlo. Como Raskolnikov, yo estoy un paso allá de simples preceptos morales pensaba, es por ello que debo hacerlo, la relación física no es implícitamente sentimental, y sin duda, la suficiencia intelectual es solo proporcional a la deficiencia física en un hombre, entendiéndose por física, "avec quelqu'une".

Cada vez me acercaba más a mi encuentro, ya era un hecho que iba a hacerlo, estaba decidido.
Creo que nunca había visto tantas parejas como ese día, es muy probable también que no las vea en esa afluencia porque no suelo frecuentar centros comerciales en fines de semana, el peor futuro que puedo imaginarme, es yendo a un centro comercial un domingo después de ir a misa con mi familia en una van, ojalá nunca decida rendir mi cerebro; tampoco es algo que me alterara grandemente, estos días se ven las típicas parejas, que se sirven únicamente para completar un ser integralmente imbécil, ¿de que hablarán?me preguntaba al ver tanta Stacey Malibu con sus novios metrohomosexuales:
-¿Vas a ir a la comu conmigo gordís?-
-Claro flaquilla, salgo a las 5 del gym y luego paso por ti-.

Era el momento, la divisé, pelo castaño, liso y largo, una bufanda en su cuello, una pequeña camisa azul que mostraba sus hombros, un arreglo floral... ¿un arreglo floral? ¿que diablos pasaba? ¿para que me llevaba flores?.
Me acerqué y la saludé, "Hola, ¿como estás?".
"Muy bien, ¿y tú?"respondió.
"Pues bastante bien... gracias" respondí, mientras nerviosamente miraba a uno y otro lado, no solo una simple pena me invadía ahora, se había convertido en una pena embarazosa.
"Pensé que ya no venías" dijo, mientras veía su arreglo, como tratando de ignorarlo, pero dejándolo claramente en evidencia muy tontamente.
"Y si... es que se me hizo tarde, es de locos entrar a este centro comercial en domingo" me excusé, viendo el arreglo in-intencionalmente.
"Bueno, no hay problema... ¿y que tal tu semana? ¿es duro el trabajo? ¿que era lo que me dijiste que hacías? ¿Profesor de Sociales o algo así no?"
"Historia... profesor de Historia... cada profesión tiene su grado de dificultad el ejercerla, tal vez muchos pensarán que el ser profesor no es..." explicaba, cuando me interrumpió para decir:
"Mira, quiero empezar haciendo las cosas bien, así que hay algo que quiero decirte..." .
Tomo el arreglo entre sus manos y comenzó a relatar "Hace un año exactamente el día de hoy, yo iba a casarme... pero mi prometido, pues tuvo un accidente y...".
Me imagino que tonalidades más extrañas de colores debieron surgir en mi rostro, desafiando a los más diversos tonos que la carne de res toma una vez ha sido desangrada... tome mi celular y programé la alarma para 1 minuto, mientras pretendía escucharla... un tono extremadamente fuerte sonó, y me levante pretendiendo contestar "aló, ¿como estás?... si... no hay problema salgo para allá ahora".
Me excusé, con la promesa de que la siguiente semana terminaríamos la platica y el café.
"Sí, sí, yo te llamo... cuídate mucho".

Me aleje, giré la vista para ver una vez más ese cuadro floral digno de Cezanne, increíblemente y por alguna extraña razón, el universo había conspirado para prevenirme de hacer el mal... a lo mejor mi pobre y humilde destino como yo lo veía, era una lucha más grande que la proferida por Milton entre ángeles y demonios para la redención de la humanidad... o simplemente, soy un buen tipo, y aquel granuja que mi conciencia me dicta ser, solo es capaz de salir frente a un espejo.







martes, 9 de marzo de 2010

Todo y nada


Un peculiar estribillo sonaba en una guitarra que parecía muy cercana, pero que a la vez recordaba los tiempos más lejanos, aquellos en que alguna vez fui niño, en que jugaba con un tubo de Batman, un sencillo tubo de plástico, pero sobre el cual mi imaginación descargaba poderes y secretos más grandes que los que escondía la caja de Pandora, "tengo un amigo que no sabe soñar y una guitarra que no puedo afinar" cantaba el artista urbano, al cual por cierto le hacía falta afinar algo más que su guitarra.
Es curioso como de niños anhelamos tanto el ser adultos, siempre anteponemos un fin, y nunca nos percatamos en el medio por el cual llegamos a este, y más que no percatarnos nunca lo disfrutamos, y sin duda el fin no nos complace.